martes, 9 de noviembre de 2010
Garchame y voy
lunes, 8 de noviembre de 2010
Buena suerte y...hasta luego?
De pronto las luces cambian de color. El personaje principal de la noche entra en escena y me recuesto para escuchar cómodamente y con más atención su parlamento.
Lo primero que hacemos es mirarnos detenidamente, observándonos en silencio, intentando en un minuto recolectar la mayor cantidad de detalles posibles. Empieza a sonar una melodía tranquila, dulce, y todos los flashbacks se muestran en una pantalla gigante cual momentos Kodak.
No le salen las palabras, presiento un dejo de tristeza y melancolía en su mirada al mismo tiempo que su postura sigue firme y rígida sobre el escenario.
Empieza su monólogo y cada palabra es calculada, y ahí logro darme cuenta que sigue siendo el mismo de siempre y que no va a dejar que sus impulsos le ganen. Tiene un discurso ordinario, palabras cruzadas que escuché cientos de veces y que sin embargo, no me cansaría nunca de oír.
Pero de pronto se quiebra, muestra la persona detrás del personaje y yo atino a sonreír y regocijarme de la situación. No por disfrutar de su llanto sino por descubrir que mis creencias eran reales y no simples maquinadas de mi propia mente.
Era un tipo seguro, siempre mirando al frente, con caminar suelto y bailarín. Su sonrisa me desarmaba, haciéndome vulnerable a sus encantos. Podía decir las peores cosas, pero si lo hacía sonriendo, lograba que sonaran dulces.
Alguien que realmente estaba seguro de si mismo, pero no de sus acciones. Con quien estaba todo listo para sumergirse, pero cuando llegaba el momento, nos dábamos cuenta que sólo uno de los dos tenía puesta la malla, mientras el otro todavía tenía puesto el salvavidas, por las dudas, por si acaso el agua estaba muy caliente o no tan fría como hubiera deseado.
Una persona que hoy conforma una suerte de ídolo en mi vida. Es gracioso, porque suelo –solía- decirle eso. Algo así como tocar el cielo con las manos. Como si cada vez que lo nombrara se me enrojecieran los cachetes y me volviera el alma al cuerpo, cuando el corazón te late a mil por hora de tan sólo pensar en ese alguien.
El amor que había entre los dos fue equivalente al desamor sufrido más tarde, a veces, por momentos, de a ratos, cuando no se podía legalizar la ternura ni contrabandear besos o abrazos.
Sin embargo, a pesar de todas las lágrimas derramadas y todo lo distorsionada que pudo haber sido la historia, es raro lo que voy a decir, pero es la relación más pura que tuve hasta ahora.
Final de mierda, pero bueno, historia para el recuerdo si las hay.
Se me va la mente en los repasos mientras él continúa con su speech barato, pero cuando vuelvo a la escena, veo al mismo pibe jodido, soberbio e impaciente de siempre.
Con cada oración intenta justificar sus decisiones, su actuar...nuestro final.
Supongo que ni él se cree esa actuación pero le es más fácil eso que cambiar de papel. Precavido dirían algunos, prudente dirían otros, cagón diría yo.
No porque mi propio orgullo no me deje pensar otra cosa sino por su mirada tan contradictoria con sus palabras. Y él lo sabe. Es consciente de lo mucho que conozco su verdadera identidad y que ninguna máscara me haría confundir.
Pasan los minutos y se empieza a dar cuenta de que sigo sin creerle una sola palabra de lo que está diciendo, y comienza a reírse. Me contagia, resuenan nuestras carcajadas en todo el teatro, y finalmente decimos: “Dejémonos de joder, no?, aceptemos que nunca nos vamos a deshacer uno del otro y sigamos como si nada, sabiéndonos de eso”. Siendo conscientes de que nuestra historia va a quedar suspendida en el tiempo, no para retomarla algún día sino simplemente para de vez en cuando escaparnos a ese lugar.
Me invita a subir al escenario, quiere que por esa noche yo lo acompañe en el cuadro principal. Me sorprendo, pero acepto con alegría. Subo, nos miramos de cerca, luego cerramos los ojos y con nuestras manos recorremos con delicadeza – casi sin tocar – el rostro del otro. Nuestros ojos, nuestras narices, nuestros labios ahora desencontrados.
Nos miramos nuevamente y sonreímos. Éramos incapaces de inhibirnos el uno frente al otro, se escurrían en el silencio billones de sentimientos que morirían en el mismo así como las demás sensaciones que nos provocaban escalofríos.
Sosteníamos las miradas, gritábamos aquellas palabras que creíamos ocultas y víctimas de una cárcel de desconsuelo y de amor.
Anuncian que la obra está por finalizar, los actores deberán volver a sus realidades dejando la fantasía suspendida en ese antro.
Con melancolía nos tomamos de manos, nos abrazamos y alejándonos cada uno en otra dirección, nos repetimos lo que siempre nos solíamos decir a la hora de cada –nueva- despedida: Buena suerte y hasta luego.
sábado, 16 de enero de 2010
"Recordar es volver a pasar por el corazón"
Día Sábado 16 de Enero:
Estado vacacional: Oficialmente – al fin! – de vacaciones.
Días que faltan para Brasil: 1 semana (suena a menos que si digo 7 días)
Estado de la mudanza: El martes 7 am viene el flete
Mi pieza: Un poco menos de caos, embalando todo.
Estado civil: Tati se encuentra desconectada.
Estado de ánimo: Melancólico, mezcla de alegría y tristeza con gusto a recuerdo.
Economía: Pensando seriamente en robar un banco.
Estoy terminando de embalar las cosas de mi pieza, se me está haciendo realmente tedioso, pero a la vez emocionante. Me emociona porque significa que me voy, que al fin me voy. Quiero mucho esta casa, pasé muchas cosas acá, pero realmente tenía muchas ganas de mudarme, hace años que quiero hacerlo.
En esta casa dejo mi primer baile de disfraces, que fue en mi cumple de 10 años. Dejo mi primer lento, que baile con el que iba a ser mi futuro “novio” de ese momento. Dejo la primer borrachera, que me agarré en mi cumple de 15 cuando hice una fiesta en la cual al final, nunca vimos
Dejo la terraza donde solía irme a dormir a veces cuando era más chica así me dormía mirando las estrellas. Esa terraza en la cual con Caro y Yani nos bañábamos en malla tratando de “seducir” a los vecinos de enfrente. Esa terraza que cuando me mudé, tenía esa montaña enorme de arena en la cual nos tirábamos sin ningún tipo de asco ni miedo a ensuciarnos, salvo porque mi mamá después nos cagaba a pedos. Esa terraza en la que una vez con Pepa y Caro organizamos una “fiesta” que tuvo menos convocatoria que la fiesta de egresados de Sende. Esa terraza en la que tantas veces volé, y en la que tantos asados fueron festejados.
Dejo las ventanas ahora enrejadas, pero que cuando vinimos la primera vez, no tenían nada, y con mis primas jugábamos saliendo y entrando por ahí.
Dejo ese living, esa especie de puertas corredizas que usábamos para jugar al teatro y ahora son las que dividían la puerta de la pieza de Valentina de la otra parte restante.
Me llevo recuerdos vividos en absolutamente todos los rincones de esta casa, me llevo vivencias de cada espacio.
De lo que más me va a costar despedirme es de mi pieza. Esa pieza que pasó de un azul a un blanco, de una goma eva de colores a un lila lavado. Tengo tantos recuerdos, tantas experiencias, tantas cosas pasaron en este ambiente que no habría ninguna caja capaz de guardar tanto.
Es mi lugar, es mi refugio, es MÍO. Pero supongo que el tiempo hará que mi nueva habitación (la cual si bien no está hecha todavía, ya está diseñada y parece genial) me pertenezca también.
Ir seleccionando lo que me llevo de las que tengo que tirar, fue complicadísimo. Siempre me costó mucho despojarme de las cosas, de hecho, me sigue costando. Supongo que cuando me mudé la primera vez a los 8 años, fue más fácil porque mi mamá se encargó de embalar, seleccionar, tirar y llevar las cosas, no era yo quien decidía. Pero ahora, soy yo la que tengo que elegir. Me pasa que todo el tiempo encuentro excusas para no tirar nada, encuentro excusas de futuros usos para todo, así en vez de meterlo en la bolsa de basura, lo puedo meter en la caja de embalaje.
Tengo remeras que ya a esta altura no me las pondría ni para dormir, pero que las guardo “por las dudas” de que un día las tenga a mano y las use para ir al chino de acá a la vuelta a comprar un paquete de azúcar (sobre todo porque yo tomo todo con edulcorante). Pantalones que no me entran y que nunca me van a volver a entrar, pero que “por las dudas” los quiero conservar.
Papeles, carpetas, cuadernos que tengo sólo para acumular polvo, pero que guardo “por las dudas” de que algún día los necesite.
Cosas que están sólo para ocupar lugar, pero que quiero llevarme “por las dudas” de querer usarlas algún día y no tenerlas.
Hoy mientras estaba embalando, entró Jorge (el marido de mi mamá) y me dijo: -Tati, te traigo bolsas de residuo así vas tirando todo lo que no vayas a llevar -. A lo que yo contesté:- Ese es mi problema, no puedo tirar nada, a todo lo encuentro una utilidad o una excusa para quedármelo -. Me dijo algo muy cierto, me comentó que a él con mi mamá mientras estaban embalando les pasó lo mismo, que él de repente encontraba un tornillo y decía:- No lo voy a tirar por las dudas de que algún día necesite uno. Pero que después de escuchar a una periodista en la radio que hablaba de eso, decidió modificar esa actitud.
Me contó que la periodista comentaba que a las personas que nos pasa esto, nos sucede que tenemos miedo a dejar ese lugar vacío, el cual generaría un espacio para dejar entrar cosas nuevas. Que tenemos miedo a tirar las cosas, por si acaso en un futuro nos vayan a servir. Pero en realidad… yo tengo plata para comprar un tornillo nuevo si me hace falta, y tengo también ganas de poner cosas nuevas donde estaban las viejas.
Pero me mata el recuerdo. Cada prenda, cada caja, cada cachivache me hace acordar a algo y por eso no quiero y no puedo desprenderme. Pero después de lo que me dijo Jorge, en realidad me di cuenta que son más las ganas que tengo de meterle nuevas cosas a mi vida que de seguir conservando las viejas, que me pesa más ese lado de la balanza, que no quiero más vivir del pasado.
Por eso en todo caso, voy a seguir coleccionando recuerdos (para dejar eso todavía me falta), pero sólo en mi mente, lo material, lo dejo para las bolsas de residuo y que el camión de basura se encargue.
jueves, 7 de enero de 2010
Si lo vas a hacer, hacelo bien
Creo que a este blog le falta sexo. Sí, al blog y a mí, pero bueno, no se puede todo en la vida y lo personal acá no interesa más que para identificarse (lo cual espero que no ocurra con la falta de sexo).
Estaba navegando por Internet (me encanta ese término, me siento Rose…y dónde estás Jack?) y encontré un artículo que hablaba de los errores femeninos en la cama publicado por una revista española. Suponiendo que las minas Argentinas, si bien más lindas, somos tan mujeres como las españolas, vamos a poner como que esto también nos podría ocurrir a nosotras.
Según los encuestados, los principales errores que cometen las mujeres en la cama a la hora de hacer el amor, son:
• Hacerse rogar.
- No da ni un poco. Qué significa eso de hacerse rogar? Estás en esa cama con ese tipo en pelotas porque vos quisiste y tenés ganas, entonces, dejá de ser una histérica porque lo más probable es que sino, el único ruego que haya seas vos pidiéndole por favor que no se vuelva a vestir y vuelva a acostarse.
• Falta de iniciativa.
- Ponele onda, lanzate. Si tanta iniciativa y decisión tuviste para decirle que sí a la primera que te dijo de ir a un telo, no esperes a llegar y tirarte como una morsa. Si hay algo que, por experiencia, a los hombres les gusta, es que no tenga que ser él el que siempre arranque, está bueno que la mujer se saque ese trajecito feminista de una vez y deje de esperar que el hombre haga todo primero. A vos te gusta que él empiece? Bueno, a él también le gustaría.
• El excesivo pudor.
- Si está con vos, es porque le gustás. Te puedo asegurar que no sos ni la primer ni la última mina con la que se acostó o se va a acostar, (ah no? NO) entonces, tené en cuenta que si está tan deseoso de romperte todos los botones de esa camisa (en las películas siempre es más sexy cuando se desabrochan botones), es porque te quiere partir como un queso. De hecho, creo que en lo que menos están pensando es en eso, y les va a molestar de sobremanera que estés más concentrada en que no se te escape el cuerpo por la sábana que en el sexo. No le importa ese flancito que te comiste por demás ayer a la noche, ni le interesa que te hayas olvidado el culo en el otro pantalón o las tetas en el corpiño (De todas maneras, la que usa push-up, cuídese. Tampoco está tan bueno sentir que estás con Pamela David y después darte cuenta que enrealidad eras una Mariana Fabiani)
• Excitarlos para luego no hacer nada.
- HISTÉRCIA. No hay mejor adjetivo que te encaje (…CALIENTAPIJA!). Una vez que estás ahí, no vengás a hacerte la diva, sos pelotuda? A vos te gustaría que te bese todo el cuello, te diga cosas al oído, te acaricie todo el cuerpo cual masa para torta frita y después te diga… bueno, te llevo a tu casa?. NO, TE ASEGURO QUE NO. Si a vos te rompería de sobremanera, imaginate a él. Osea, es sabido que a los dos los sacaría de quicio, pero te puedo asegurar que él va a ser mucho menos delicado que vos a la hora de mandarte a la re mierda por vueltera. Y SÍ, TE LO MERECÉS. Es muy común que en ese momento hubieras dicho:
- No perdoname… es que no estoy lista…
ENTONCES? QUÉ CARAJO HACES EN ESA CAMA CON ESE TIPO LOS DOS EN PELOTAS? DEJÁ DE CALENTARLO, VESTITE, Y HACEME EL FAVOR DE IRTE POR LA MISMA PUERTA POR LA QUE ENTRASTE.
• Adoptar una conducta sexual pasiva, esperando que el hombre lo haga todo.
- Mirá, el día que te pase de estar con un flaco que espere que vos hagas todo sin poder vos cubrir ni un gramo de tus satisfacciones, vas a saber qué feo que es.
Para un acto sexual, a menos que seas una ameba, tengo entendido que se necesitan 2 personas. Entonces, esto es algo que se hace juntos, la idea es que los 2 disfruten y los dos se sientan cómodos. Volvemos al segundo punto, vos quisiste eso también así que ponele onda mamita. Si esperabas a alguien que haga todo sin vos mover un dedo, hubieras llamado a ese taxiboy que te recomendó tu amiga el día en que le lloraste toda la noche por tu falta de alegría.
• Hacer el amor con la luz apagada.
- Bueno, esto en realidad se relaciona con el excesivo pudor también. Yo tengo que admitir que no me gusta con la luz prendida, que me siento incómoda, y que si bien, no tengo exceso de pudor, si conservo un poco y me resulta más fácil cuando la luz no está en todo su esplendor. Generalmente a los hombres como todo le entra más por lo visual, es lógico que tengan más ansias de hacerlo con la luz prendida viendo tus gestos y tu cara desfigurada de placer (si no se considera bueno en la cama, seguramente él sea quien apague todas las luces de una). En todo caso se puede llegar a un trato intermedio, prendé velas (ojo que no se prenda fuego nada, si ves humo no viene de ahí abajo, fijate, se te debe estar prendiendo fuego media habitación).
• Hacer daño con los dientes durante una felación
- Traducción: MIENTRAS LE HACÉS UN PETE, GUARDATE LOS DIENTES CHIQUITA. No es un chupetín, tiene nervios, tiene sensibilidad, DUELE si mordés. Está bien que tus amigas siempre cuando te explicaban como hacerlo en esas charlas femeninas te explicaban que era como chupar un chupetín, pero por lo menos si lo vas a tomar desde ese lado, pensá en un picodulce, no pienses en un Mr. Pop’s que para llegar al chicle de adentro hay que morder.
• Planificar a qué hora y qué día se debe producir el encuentro íntimo.
- Esto es algo que se tiene que dar naturalmente, no hacen falta muchas aclaraciones. No hace falta decirte que se pierde toda la magia si vos en tu agenda escribís: SEXO CON ROBERTO en el medio de: - Turno con la nutricionista / -Turno con la dentista por esa caries que me tiene que arreglar.
Está bueno que se de, no que tenga tanta preparación. Es lindo cuando no sabés que puede pasar… y pasa, le pone más onda.
• Negarse a practicar el sexo anal
- No voy a opinar, porque no estoy de acuerdo. Hacelo si querés y si te sentís cómoda. Por supuesto que si por lo único que no lo querés hacer es porque sentís que eso sólo lo hacen las putas…entonces…Qué putas que son todas mis amigas loco! No, no es así. No lo hagas sólo si no tenés ganas y no es de tu comodidad, pero si es por prejuicios…sacátelos y disfruta.
• Las clásicas mentiras como “hoy me duele la cabeza”.
- Decile que hoy no tenés ganas y listo… aunque… es posible no tener ganas?...POOOOOOSTA? GUAU.
• No colocarles nunca el preservativo
- Qué sé yo, es una buena forma poner el preservativo dentro del juego previo de alguna manera sexy, eso va a hacer que no se tenga que “cortar el momento”, sino que esté dentro del mismo acto y sea más natural.
• Querer hablar por hablar después del acto sexual.
- Tirate a dormir, vos también estás cansada. No empieces con tus boludeces a menos que sepas que está con una persona la cual también encuentre agradable charlar después de haber dado vueltas por el aire durante 3 horas.
• No estar depiladas.
- Sinceramente, no entiendo a qué mina se le ocurre coger sin depilarse. Y no lo digo por el pibe, ya la verdad en este caso me chupa un huevo. PERO A VOS, EXPLICAME COMO A VOS NO TE DA ASCO?. A mí me da asco no estar depilada, es una cuestión personal. No me importa si no le voy a ver la cara a Dios durante 5 meses más, yo me voy a seguir depilando porque no tolero los pelos en ningún lado. Aparte muchachas, todas sabemos que las cosas llegan cuando menos las esperás, así que mejor estarse depiladas ante la duda, no? .
• Desmaquillarse antes de hacer el amor.
- Jajajajaj esto la verdad es que no lo entiendo. Si estoy maquillada, cojo maquillada, si no estoy maquillada, cojo sin maquillaje. Qué tanto? Posta hay minas que antes de meterse en la cama le dicen al tipo: - Pará mi amor que me saco el maquillaje y vuelvo? NO DA.
EN FÍN, LA VERDAD, ESPERO QUE LO LEAN Y LO APRENDAN. DEJEN DE LADO ESA SARANDES DE BOLUDECES FEMINISTAS PORQUE SE VAN A QUEDAR SIN SEXO POR EL RESTO DE SUS VIDAS.
EN LA PRÓXIMA ENTREGA, LOS ERRORES MASCULINOS…POR SUPUESTO QUE LOS HAY!.
viernes, 1 de enero de 2010
Carnaval toda la vida
Gracias a todos los que hicieron que este año, haya sido un año para recordar.
Para mí en particular, fue un año increíble, aprendí muchas cosas, viví muchas otras, lloré con algunas y reí en la mayoría.
Todos los que formaron parte de mi 2009 lo saben, suena trillado, pero es así. Cada uno sabe lo importante que fue para mí su participación ya sea como extra o como protagonista en este largometraje de 365 días.
Gracias a todos y cada uno de ustedes por estar siempre, por ponerle tantas ganas, por ser lo que son para mí, por ser lo más importante que tengo en la vida y por ser mi cable a tierra siempre.
Gracias también a los que leyeron mi blog, a los que todavía no lo hicieron pero piensan hacerlo en este nuevo año, a los que les gustó, a los que no, a los que se identificaron y a los que pensaron que era una idiotez.
Gracias a los que sintieron lo que yo escribo - y describo - y también a los que simplemente lo toman como un par de muchas palabras sin sentido.
Y por supuesto, más que un gracias enorme a los que me inspiraron para escribirlo. A los otros protagonistas de mis historias que para bien o para mal, me dieron el pie para pensar y delirar tantas cosas.
Gracias totales.
"Que se te va pasando el tiempo mujer
y que la vida se te va
solo te pido que te vuelvas de verdad
y que el silencio se convierta en carnaval
Por qué será que te mordes la lengua
es el miedo que se para frente a vos
si te ahorca la memoria no te dejes arrastrar
vamos afuera que mis amigos ya se van..."
Si no hay galope, se nos para el corazón!
Au revoir ♫
lunes, 21 de diciembre de 2009
Punto final.
Está terminando el año, tiempo de reflexión para muchos, de felicidad para algunos, de tristeza para otros, de melancolía para unos cuantos.
Con el fin de año se terminan muchas cosas, pero empiezan muchas otras, y eso, está bueno.
Pero dejemos de lado fin de año, que todavía nos falta que llegue Papá Noel.
Esta vez, prefiero hablar de otro fin, de otro cierre, que tiene que ver con el año, pero no de una etapa en general sino de otra un poco más específica.
Terminar, cortar, cerrar una relación. Y viniendo de mí y siendo que lo estoy publicando, por supuesto que hablo de una relación amorosa, sexual, de “compañeros de clase”, de amigos con derecho, o del poco derecho a algo.
Como siempre me gusta empezar con una definición, vamos a ver qué se dice acerca de esto, porque hay muchos resultados, y supongo que cada uno tiene su sentido. Vamos a ver cuáles son las que a mí, me parecieron más interesantes y más acertadas para esto.
cerrar
- Asegurar algo con una cerradura para que no se abra o para impedir que algo o alguien entre o salga de su interior.
Sí, supongo que quiero cerrar esto con una cerradura, que no quiero permitir que se vuelva a abrir, y que no me interesa que vuelva a salir a flote, porque eso, haría que vuelva a entrar ese que dejé ir.
2. Cicatrizar una herida:
.No siempre uno termina lastimado, eso es claro. Muchas veces las cosas se terminan por otros motivos y está todo bien igual. Es una cagada creer que Calamaro tiene razón cuando dice que “todo lo que termina, termina mal”. Pero siendo que esta etapa que yo cerré sí me dejó no una sino varias heridas, supongo que cicatrizar estaría bueno. Nadie dice que es fácil, pero se puede. Después de tantos golpes soy una convencida de que se puede igual, que la toalla no hay que tirarla nunca y que por más arruinada que este, hay que seguir cargandola con orgullo, porque de eso se trata.
La herida queda, siempre. Cuando te lastimás, la marca se ve. Hay golpes un poco más chicos, experiencias menos jodidas, de esas que sólo te dejan un moretón y que después con un poco de tiempo ya ni se ven. Pero las que son más profundas, no te las olvidas nunca, siempre las ves. La cicatriz es eso, es el testigo que quedó de todo lo que pasó, es la prueba de que ahí, hubo algo. Y lo copado, es el día de mañana poder verlas, y sentirse felices de que hayan quedado así de cerradas, sentirse orgulloso de que sólo nos comimos unos puntos pero que no nos tuvieron que apuntar, porque pudimos cicatrizar bien.
3. Poner término a una cosa:
Decir basta, hasta acá llegué, hasta acá me la banco, acá la termino.
No seguir dando vueltas con el asunto, no buscar siempre “una vuelta de tuerca más”.
Es verdad que uno nunca sabe cómo pueden terminar las cosas. Es verdad que yo no sé que podría pasar mañana, no sé si la historia virará para otro lado. Pero sé lo que quiero hoy, y esto, no se parece en nada a eso.
Por eso QUIERO cortar acá.
Eso es lo más importante, QUERER. Porque si uno no quiere, de nada sirve hacerlo. Si te vas a dejar llevar por lo que te dicen que está bien o mal, cagaste hermano. Acá la cosa es que vos tengas ganas de gritar a los 4 vientos BASTA.
Hay quienes aseguran que es mejor ver "grises", a mi me gustan los extremos,
"O me hacés bien o me hacès mal", no hay lugar para sollozar con lagrimas,
¿En que cielo la lluvia junto con el sol nos encandiló con sus colores?
La tristeza y la alegría, acá adentro no iluminan el lugar,
Y puede que me hagas bien, pero si me hacés mal a veces está bueno
ser un poco egoísta y decidirnos a dejar de patear mierda,
y ponerle los puntos a todas las íes, hacernos valorar y cantar un "pido gancho".
Hoy pido gancho de vos, ¡no juego más a las escondidas che!,
a mí me gusta la rayuela: tierra12345678910:CIELO. ¡Y qué cielo! ¿Ahora ves?
TODO PASA.
Au Revoir ♫
domingo, 13 de diciembre de 2009
“Como toda señorita eras bien histeriquita…”
Yo no soy un pan de dios, no soy la Madre Teresa ni me interesa serlo. Pero lo que sí no puedo llamarme, es histérica. No me sale, no es algo que esté en mi naturaleza, y a veces me lo tengo que lamentar. Porque claro, a muchos hombres (no quiero generalizar, cualquier parecido a eso es pura coincidencia…posta) no entiendo todavía la razón, pero les van las minas más vuelteritas.
Las que no responden los mensajes, las que no les atienden el celular, las que les dicen que no cada vez que las invitan a salir… esas son las que más les gustan. Supongo que será también por esa cuestión de que siempre queremos lo que no tenemos o podemos tener… no?.
Me he encontrado en una situación en la que un pibe me dijo: sabés cual fue el problema? Que vos siempre me dijiste que sí, que si yo te decía de salir, aceptabas, que si yo te llamaba, me atendías, que si yo te preguntaba algo por mensaje, me lo respondías…que mostrabas interés. Entonces yo digo, pregunto…Y? Eso acaso es malo? Porque si es así, estamos al horno.
Si yo no lo hubiera hecho, acaso hubiera sido diferente? Si yo hubiera sido un poco más hija de puta y te hubiera hecho “sufrir” o hacerte esperar un poco, me hubiera ido mejor? La verdad, que si la respuesta es afirmativa, me alegro mucho de haber terminado esto.
Por qué si tengo ganas de estar con alguien no puedo en vez de hacer todo el juego del gato y el ratón, aceptar de una y no darle tantas vueltas al laberinto?
Reconozco que he escuchado de más de uno (y una también, por qué no decirlo) la frase: “está bueno un poco de juego previo, de histeriqueo”. Yo no lo comparto, lo entiendo, lo puedo aceptar como forma de enganche para algunos, pero no lo comparto.
Simplemente porque no me sale, eso es claro. Obviamente que no niego que a la mayoría de las personas, o al menos a la mayoría con la que yo me he encontrado, es algo que se hace sin siquiera pensar, pero a mí ni siquiera me sale.
Vivimos rodeados de situaciones como por ejemplo él o ella que gustan de otro que está de novio, y cuando por fin corta, les deja de gustar. O, él está caliente con ella y ella con él pero cuándo alguno se anima a dar el paso la respuesta es: me parece que no da...
QUÉ ES LO QUÉ NO DA?! ME PODÉS EXPLICAR PARA QUÉ TANTA CANTADA DE NÚMEROS SI AL FINAL NUNCA VAS A DECIR BINGO?!
Si me gusta alguien, intento entablar una conversación hasta que salga el momento de ver cuándo nos encontramos a tomar una cerveza, trato de no dilatar el encuentro simplemente porque no me interesa. Si me dice de salir, acepto, si me manda a la mierda, pongo eliminar. Es simple, es movistar. Si no me gusta, se lo digo, si me gusta, también.
Brindo por la que no espera que la llamen, sino que ella llama e invita a salir.
Brindo por las que no queremos convertirnos en histéricas vuelteras y preferimos seguir manteniéndonos en este perfil de ser frontales y hacer lo que queremos.
Brindo por las mujeres que derrochan simpatía.
Y no sé a vos, pero a mí dar tantas vueltas en la calesita para finalmente irme sin agarrar la sortija, no me va.
Au Revoir ♫

